Enseñar lo mejor para que puedan elegir: la verdadera obligación del formador en el fútbol femenil

Cuando una jugadora es expuesta a entornos mediocres, improvisados o carentes de metodología, no tiene herramientas para distinguir entre lo que suma y lo que resta a su desarrollo. En cambio, cuando conoce estándares altos, procesos bien estructurados y profesionales preparados, aprende a diferenciar lo correcto de lo conveniente, lo serio de lo improvisado, el proceso del atajo.

En el fútbol formativo —y particularmente en el fútbol femenil— existe una responsabilidad que va mucho más allá del entrenamiento técnico o táctico. La verdadera obligación del formador no es únicamente enseñar a jugar, sino enseñar a pensar, a discernir y a elegir. Mostrarles a las jugadoras lo mejor de lo mejor no es una cuestión de ego profesional ni de elitismo deportivo; es una responsabilidad ética.

Diversos estudios sobre desarrollo deportivo coinciden en que las primeras experiencias de formación determinan la percepción que los jóvenes atletas construyen sobre el deporte, la autoridad y su propio potencial (Côté & Gilbert, 2009). Si una jugadora crece en un entorno improvisado, carente de estructura y de referentes profesionales, difícilmente podrá distinguir entre un proyecto serio y uno oportunista.

Formar es, en esencia, dar herramientas para elegir con criterio.

Mostrar lo mejor como acto formativo

Una jugadora joven no tiene forma de saber qué es un entrenamiento de calidad si nunca ha vivido uno. El estándar no se explica: se experimenta. El modelo de Desarrollo a Largo Plazo del Atleta (LTAD), propuesto por Balyi, Way y Higgs, subraya que los entornos de formación deben ser progresivos, coherentes y adecuados a la etapa de desarrollo, evitando la improvisación y la especialización temprana sin sustento (Balyi).

Cuando las jugadoras son expuestas a metodologías claras, objetivos definidos y entrenadores preparados, desarrollan un marco de referencia. Ese marco les permite, con el tiempo, identificar lo que no suma a su crecimiento. Mostrarles lo mejor no garantiza que siempre elijan bien, pero sí les permite reconocer cuando algo no lo es.

Resolver dudas: educar desde el conocimiento

Uno de los mayores déficits en muchos entornos de fútbol formativo es la falta de espacios para el diálogo. Preguntar suele interpretarse como cuestionar la autoridad. Sin embargo, la literatura sobre educación deportiva señala que el aprendizaje significativo ocurre cuando el atleta comprende el porqué de lo que hace (Martens, 2012).

Resolver dudas implica:

  • Explicar los objetivos del entrenamiento.

  • Aclarar roles dentro del equipo.

  • Comunicar expectativas reales.

  • Informar sobre procesos y tiempos.

La FIFA, a través de su Women’s Football Development Programme, enfatiza que la comunicación clara y constante es un pilar para el desarrollo sostenible del fútbol femenil, especialmente en etapas formativas donde las jugadoras construyen confianza y pertenencia.

Un entorno que no responde dudas genera confusión; uno que las resuelve, forma criterio.

Hablar con franqueza: una responsabilidad ética

La franqueza es una de las herramientas más subestimadas —y más necesarias— en el fútbol formativo. Hablar con franqueza no es ser duro, es ser honesto. La investigación de Bailey et al. (2013) sobre educación física y deporte escolar señala que la claridad en la retroalimentación reduce frustraciones y abandono temprano.

Decirle a una jugadora dónde está parada en su proceso, qué necesita mejorar y qué puede esperar del entorno en el que se encuentra, es una forma de respeto. El silencio, la ambigüedad o las falsas expectativas son, en muchos casos, las causas principales del desencanto deportivo.

Formar desde la verdad es formar desde la dignidad.

Hacerlas pensar: el entrenamiento invisible

El fútbol moderno exige jugadoras pensantes. La toma de decisiones es constante y no se limita al terreno de juego. Por ello, el rol del entrenador no debe ser el de un emisor de órdenes, sino el de un facilitador del aprendizaje.

La UEFA, en sus programas de Coach Education, destaca que el desarrollo cognitivo del jugador es tan importante como el técnico, especialmente en edades tempranas. Hacer preguntas, provocar reflexión y permitir el error son estrategias clave para formar jugadoras autónomas.

Cuando una jugadora piensa, entiende.
Cuando entiende, decide mejor.
Y cuando decide mejor, crece.

Tomar decisiones: formar personas antes que futbolistas

El deporte es una herramienta educativa poderosa. El Comité Olímpico Internacional, a través del Olympic Values Education Programme, subraya que el deporte debe fomentar autonomía, responsabilidad y toma de decisiones.

Permitir que las jugadoras participen activamente en su proceso —desde hábitos de entrenamiento hasta gestión emocional— las prepara no solo para competir, sino para la vida. Un entorno que sobreprotege limita; un entorno que forma, libera.

El fútbol no solo construye atletas: construye personas.

El arsenal del formador profesional

El verdadero arsenal del entrenador formador no está en el material deportivo, sino en su preparación. Según Côté & Gilbert (2009), la efectividad del entrenador se basa en tres pilares: conocimiento, contexto y relaciones interpersonales.

Ese arsenal incluye:

  • Formación continua.

  • Metodología estructurada.

  • Capacidad de comunicación.

  • Coherencia entre discurso y acción.

  • Visión a largo plazo.

Este tipo de entrenador no improvisa: planifica, evalúa y ajusta.

Crecer implica incomodarse

Mostrar lo mejor, hablar con franqueza y exigir pensamiento crítico no siempre es cómodo. Puede generar resistencia, cuestionamientos e incluso rechazo. Pero como señalan los estudios de UNICEF sobre Sport for Development, los entornos que verdaderamente transforman son aquellos que desafían, no los que complacen.

El crecimiento real casi siempre incomoda. Y esa incomodidad es parte del proceso formativo.

La obligación del formador no es prometer resultados inmediatos, sino garantizar un proceso honesto, estructurado y formativo. Enseñarles lo mejor de lo mejor es darles la posibilidad de elegir con criterio, de no conformarse y de reconocer la calidad cuando la encuentren.

Resolver dudas, hablar con franqueza, hacerlas pensar y permitirles decidir no son extras: son pilares del desarrollo real. En un entorno donde abundan los atajos y las falsas promesas, formar criterio es el acto más revolucionario.

Formar no es imponer caminos.
Formar es preparar para elegir.

Fuentes bibliográficas

  • Côté, J., & Gilbert, W. (2009). An integrative definition of coaching effectiveness.

  • Balyi, I., Way, R., & Higgs, C. Long-Term Athlete Development Model (LTAD).

  • FIFA. Women’s Football Development Programme.

  • UEFA. Coach Education & Grassroots Development.

  • Bailey, R. et al. (2013). Physical education and sport in schools.

  • Martens, R. (2012). Successful Coaching.

  • UNESCO. Values-Based Education Through Sport.

  • International Olympic Committee. Olympic Values Education Programme.

  • UNICEF. Sport for Development and Peace.

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