La importancia de la planificación en el deporte formativo: cuando entrenar sin rumbo impide mejorar
En el deporte formativo —ya sea fútbol u otra disciplina— entrenar no siempre significa progresar. Muchas niñas, niños y jóvenes entrenan varias veces por semana, durante meses o incluso años, sin que exista una mejora clara, medible o sostenida. ¿La razón principal? La ausencia de un plan estructurado de desarrollo.
Entrenar “por entrenar”, sin objetivos definidos ni una hoja de ruta clara, es comparable a navegar un barco sin rumbo: se avanza, sí, pero no necesariamente hacia el destino correcto. La planificación no es un lujo ni una formalidad académica; es una herramienta básica de calidad, y exigirla debería ser una responsabilidad compartida entre entrenadores y familias.
Este artículo aborda la importancia de presentar planes y proyectos deportivos, el riesgo de la improvisación, el papel de los padres en la toma de decisiones y cómo la planificación semanal, mensual y anual se convierte en el verdadero motor del desarrollo deportivo.
Entrenar sin plan: actividad no es sinónimo de progreso
Uno de los errores más comunes en el deporte formativo es asumir que el simple hecho de entrenar garantiza mejora. La ciencia del entrenamiento deportivo demuestra lo contrario: sin objetivos, evaluación y ajustes, el entrenamiento pierde efectividad.
Bompa y Buzzichelli (2019) señalan que el desarrollo deportivo requiere una planificación sistemática a largo plazo, donde cada etapa tenga una intención clara. Cuando esto no ocurre, los errores técnicos, tácticos o físicos no se corrigen, solo se repiten.
Entrenar sin plan suele generar:
Repetición de los mismos errores
Estancamiento del rendimiento
Desmotivación
Lesiones por cargas mal distribuidas
La mejora no es producto del azar, sino de la organización del proceso.
El barco sin rumbo: la metáfora de la improvisación
Un entrenador sin planificación es como un capitán que zarpa sin mapa, sin brújula y sin destino definido. Puede moverse mucho, pero no sabe hacia dónde va.
En muchos contextos formativos, las sesiones dependen de:
“Lo que se me ocurrió hoy”
“Lo que vi en un video”
“Lo que hicieron otros”
Este tipo de entrenamiento reactivo carece de continuidad y coherencia. Según Platonov (2008), el principio de continuidad es fundamental para el desarrollo deportivo: cada sesión debe estar conectada con la anterior y con la siguiente.
Cuando no hay plan:
No hay seguimiento
No hay evaluación
No hay corrección real
Solo hay ocupación del tiempo.
El charlatán deportivo: entrenar más con la boca que con el método
Una de las señales más claras de falta de profesionalismo es el entrenador que habla mucho, convence mucho, pero nunca muestra un plan.
Estos perfiles suelen:
Justificar todo con discurso
Desacreditar a otros entrenadores
Vender “experiencia” sin evidencia
Evadir preguntas técnicas
La pedagogía deportiva advierte que el conocimiento no se demuestra con palabras, sino con estructura, claridad y coherencia (Martens, 2012).
Un entrenador puede ser carismático, pero si no presenta:
Objetivos claros
Metodología definida
Planificación documentada
Entonces el proceso depende exclusivamente de su improvisación diaria.
La planificación como base del desarrollo deportivo
Planificar no significa rigidez, significa intención y dirección. La planificación permite responder tres preguntas clave:
¿Dónde está el deportista hoy?
¿A dónde queremos llevarlo?
¿Cómo lo vamos a lograr?
Según la literatura científica, una planificación adecuada debe contemplar diferentes niveles temporales (Bompa & Buzzichelli, 2019; FIFA, 2020):
a) Planificación semanal; Define el objetivo inmediato de cada sesión: técnica, táctica, física o cognitiva.
b) Planificación mensual; Permite observar progresos, ajustar cargas y consolidar aprendizajes.
c) Planificación trimestral y semestral; Evalúa procesos, no solo resultados. Aquí se detectan estancamientos o avances reales.
d) Planificación anual; Marca el rumbo del proyecto: competencias, picos de rendimiento, formación integral.
Sin esta estructura, el desarrollo se vuelve accidental.
El desarrollo no se improvisa, se construye
El aprendizaje deportivo sigue principios similares al aprendizaje académico. Nadie aceptaría que un maestro llegue a clase sin planear el ciclo escolar; sin embargo, en el deporte esto se ha normalizado.
Côté y Gilbert (2009) explican que la calidad del entrenamiento está directamente relacionada con la capacidad del entrenador para diseñar experiencias de aprendizaje progresivas.
Un plan permite:
Detectar errores
Dar seguimiento individual
Ajustar métodos
Evaluar resultados
Sin plan, no hay diagnóstico ni mejora.
El rol de los padres: exigir no es desconfiar, es responsabilizarse
Los padres y madres cumplen un papel clave. Exigir un plan de trabajo no es un acto de confrontación, sino de protección y corresponsabilidad.
Preguntar:
¿Cuál es el proyecto anual?
¿Qué objetivos tiene esta categoría?
¿Cómo se evalúa el progreso?
Es salir de la ignorancia y entrar en una toma de decisiones informada.
La UNESCO (2015) subraya que la participación informada de las familias es esencial para garantizar entornos deportivos seguros y educativos.
Cuando no se exige planificación, se acepta implícitamente la improvisación.
Planificar también es educar
La planificación no solo desarrolla deportistas, también forma personas. Enseña:
Disciplina
Paciencia
Proceso
Responsabilidad
El deportista entiende que el crecimiento no es inmediato, sino acumulativo. Esta comprensión reduce frustraciones y falsas expectativas, un problema recurrente en el deporte juvenil actual.
Profesionalismo vs ocurrencias
La diferencia entre un proceso serio y uno improvisado no está en el discurso, sino en el sistema.
El profesional:
Planifica
Evalúa
Ajusta
Documenta
El improvisado:
Justifica
Promete
Habla
Repite errores
La FIFA (2020) establece que los programas de desarrollo deben basarse en planificación a largo plazo, adaptada a la edad y contexto del deportista. Todo lo demás es simulación de trabajo.
Entrenar sin planificación es avanzar sin rumbo. La mejora deportiva no ocurre por acumulación de horas, sino por calidad del proceso.
Exigir planes y proyectos claros es una responsabilidad compartida entre entrenadores y familias. Solo así se puede salir de la ignorancia, evitar el engaño y construir caminos reales de desarrollo.
El futuro deportivo de niñas y niños no debe depender de lo que a alguien “se le ocurrió ese día”, sino de un proyecto serio, estructurado y humano.
Fuentes de información.
Bompa, T., & Buzzichelli, C. (2019). Periodization: Theory and Methodology of Training. Human Kinetics.
Platonov, V. (2008). Theoretical Foundations of Sports Training. Olympic Literature.
Martens, R. (2012). Successful Coaching. Human Kinetics.
Côté, J., & Gilbert, W. (2009). An Integrative Definition of Coaching Effectiveness. International Journal of Sports Science & Coaching.
FIFA (2020). Youth Development Programmes and Training Centres.
UNESCO (2015). Quality Physical Education Guidelines for Policy-Makers.